Una fotografía en una pantalla es temporal. Una impresión es un compromiso.
Cada impresión implica decisiones: qué papel sostiene las sombras, qué acabado deja respirar los reflejos, qué tamaño permite que la imagen exista sin disculpas.
Estos no son productos. Son extensiones del propio trabajo: objetos físicos que llevan la misma intencionalidad que el momento en que se cerró el obturador.
Las impresiones están disponibles a pedido. Cada una se produce con cuidado, se firma y se envía con la comprensión de que ocupará un lugar específico en la vida de alguien.
Si estás interesado, contáctanos. Discutiremos lo que tenga sentido.
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