El sonido de una casa vacía
Cada casa tiene su propio silencio particular una vez que se van los muebles — no el silencio de la calma, sino el de una resonancia vaciada, pasos que caen distinto, una voz que llega demasiado lejos en una habitación que antes la absorbía. Solo se oye la verdadera forma de una casa cuando todo lo que la suavizaba ya se ha ido.