Notas

El vecino que nunca conociste realmente

La cercanía no es lo mismo que conocer a alguien.

Años saludando en el pasillo, un gesto con la mano desde la ventanilla de un coche, un entendimiento compartido sobre qué noche toca sacar la basura — y sin embargo nunca una conversación real, nunca siquiera un nombre confirmado en voz alta. Luego se mudan, y hay un pequeño duelo desproporcionado por alguien a quien una semana antes no habrías podido identificar con certeza entre varias caras. La cercanía acumula su propia forma de intimidad, incluso sin un solo intercambio real que la justifique.