Notas

La disculpa que te debes a ti mismo

Algunas deudas nunca se cobran porque el acreedor olvida pedirlas.

Nos disculpamos con todos a quienes hemos decepcionado, excepto con la versión de nosotros mismos que tuvo que vivir esa decepción. Esa espera en silencio, sin compensación, mientras cada cuenta externa se salda primero. De vez en cuando vale la pena darse la vuelta y por fin ocuparse también de esa.