La disculpa que llega tarde
Una disculpa a tiempo repara algo. Una disculpa tres años tarde hace otra cosa completamente distinta — no cura la herida, la herida ya cicatrizó a su manera. Lo que hace es confirmar que la otra persona también lo recuerda, que el episodio no fue inventado ni exagerado, que al final importó a ambos lados. Las disculpas tardías no son para sanar. Son para probar.